lunes, 8 de marzo de 2010

pibitas

Algo que me resulta muy cómico son las chicas, las jovencitas, que ya no están en edad de descubrir ciertas cosas porque teoricamente ya pasaron por esa etapa.
la de Hacerse la poética. Es decir: Cortazar si, escribia sobre el café y los amigos, pero idiota! Eso fue hace mucho y ya lo hizo Cortazar!
No me jodan, no les creo que toda su vida toma sentido si ven una pelicula blanco y negro que no se escucha una goma, o de pronto oH! toda la vida es hermosa si camino una tarde de lluvia por mi calle! Y lo más cómico es cuando dicen: Odio los estereotipos. Me recuerda a mis 16 años, odio las etiquetas, y no se dan cuenta de que son puro estereotipo, por escaparse de eso terminan convirtiendose en version de lo que odian, pero de peor calidad todavia, porque ni siquiera es orgánico ni sincero. Es inmaduro.
Listo,
ya descargué.



la honestidad no es lírica.

no nos encontramos de casualidad, nos hemos aprendido tan sin esfuerzo.


Algo así:



Como un paisaje inconstante

yo nos veo rondando, componiendo un cuadro

donde siempre falta un color

pero nunca sobra

nos veo así sencillamente
faena
juego
y hasta quiza historia



Ya sabía yo, en algún lugar lo sabía

que no ibas a ser siempre eso que eras

yo te quería de más

y sin estrellarme contra vos

con la medalla merecida de la incertidumbre

las noches se nos vinieron

o nos fuimos amotinando contra ellas
para ganárnoslas
cada vez mas noches

no se a esta altura

a veces las ganas

y a veces no



Qué imprecisa puedo ser si hablo de amor

el amor del compendio, del ritual

nos cuesta.

Ando amándote sin cuidado

que sería como decir sin miedo

Y también despacio

para saberte verídico, innegable
ya inevitable aunque me negase.







caminar, te dije
hacer con vos una batalla
de amor contra amor
de despasion- desdeseo
hacer el amor tambien

qué será amor en la jerga de nuestro vínculo o el vínculo en la jerga de nuestro amor? Se me ocurre que decirte si y que digas no.

estas palabras sin hilo

el siempre espacio en blanco para completar de a dos.

Eso sería que tu conmigo y yo contigo:

tu cuerpo en algun lugar donde quepa también el mío.

y que seamos tan así de perfectos en el error.



tenerte en siempre

en Sí

en guerra



darte algo de todo.


un monte, un lago y unas piedras

para que duermas

y el fuego

o que me cuentes un chiste

o decirte basta.



tu cuerpo desayuno
ir hacia adelante

porque nos empuja el hecho

porque me ha sido dado

este asunto de vos y yo.

entonces no puedo negarmele

a esta seguridad inperfecta de que si, si, te amo.

jueves, 4 de marzo de 2010

arde, espera


UnaGotitaChiquititaVaGirandoSeAcomodaSeElevaCaeYasíUnaGotitaChiquititaVaYendoYoLaVíPasarIbaHaciaElSur

miércoles, 3 de marzo de 2010

y san se acabó.

Cuál será el color de la libertad? De qué color es exactamente la libertad?


A mi esto de declararme a lo poeta muy bien no me salió nunca. De hecho algunos y solo algunos poetas, se me plantaron siempre de una manera tan agnóstica en cuanto a dichas declaraciones, tan rebozantes de belleza sin fundamento emocional sino cabalmente teórico y esquizofrénicamente metódico, que me volví más intérprete de sus propias emociones que de las mías, intentando escribir lo que quería leer, lo que quería que me escribieran a mi. Naturalmente no lo consigo. Termino sin hacer nada con las palabras propias ni las del otro.
Ni digo, ni me dicen.
Debe ser mi negación para con la lírica, me sienta bien el desorden de cualquier prosa mal puesta en cualquier lado, se me hace más acogedor. O mi tendencia a querer resolver el problema ajeno con armas propias, pero resulta que soy "acombativa"No me sale la guerrita. No me sale el mano a mano. Prefiero escribir lo que me gustaría que me escriban.
A veces cuando estoy demasiado desanimada se me ocurre salir al aire, mirar para arriba como esperando algún suceso revelador y resulta que arriba lo único que hay (y claro, tontita) es el cielo y llamate contenta porque un día ya ni cielo va a haber, y para adelante el día a día, que espanto de desánimo, y abajo bueno, un colchón y una tendencia hacia la gana de nada, que culmina con la acción de la nada propiamente dicha, llámese: tirarme en ese colchón que me está haciendo ojitos hace rato, dejar de negármele al adornado abandono y no levantarme por un buen tiempo que para mi serían muchas, pero muchas horas.
De pronto puedo ponerme naif muy groseramente, es decir bien a lo post moderno, e imaginarme que el colchón se eleva, y que los campos, los viajes, los colores y la paz y hacerme todo un video clip mental animado como los de cualquier bandita optimista y con connotaciones surrealistas, pero no, ni siquiera. Lo único que me parece medianamente tentador, bello y con algún tipo de sentido, alcance, valor u orientación es acostarme ahí y no levantarme para hacer absolutamente nada.
El por qué de esta pretensión no lo se. Como buena ciudadana tipo, hija pródiga del monstruo padre Occidente y sumida en la constancia insoportable de la ciudad, se me ocurre que este objetivo inmenso e inalcanzable de la nada se debe al exceso de ganas que experimento todos los días, cada hora de cada día. Debe ser que a veces a uno le desborda el huequito de la paciencia, del camino andado y por andar, el sector del optimismo, del todos los días, de la famosa sal de la vida y entonces bueno. Lo llamo cansancio.
Ahí es donde aparece la cuestión de la libertad. Si yo tuviera que decir qué es la libertad, y, qué querés que te diga, la libertad sería tirarme en ese colchón, o podría ser en un parque de la ciudad (porque no tengo otra cosa, porque soy de la ciudad) y que no me rompan mas las pelotas, porque al final para qué? para qué? ya lo había dicho Nietzche, Sartre y hasta Fromm que siempre tiene esa visión amable de las cosas: La libertad que me enseñaron me soba cada una de las partes que tiene mi existencia, al final yo estoy soberanamente cansada del pedido externo de lo justo, de la virtud y del amor, todo cháchara, todos caretas.
Entonces ahora, ahora que no escribí lo que quería leer, que no dije siquiera lo que yo quería decir, me encuentro en la dicotomía de hacer caso a mi libertad, que en realidad tiene el color que tengo yo y me dijeron que soy color azul, o hacerle caso al sentido del mundo que habito y que es más mi hábitat natural que mi propio sentido común.
Ese dilema queda abierto para otra ocasión y yo me voy a ir a pegar un baño, como para no salir a golpear a cualquiera que se me cruce por en frente, es eso o meditar, pero esto último me da un poco de miedo. A ver todavía si me vuelvo feliz.

lunes, 1 de marzo de 2010

SUR



Entonces el polvo se alborotaba hacia arriba con cada paso, se alzaban livianos y caían los granos de tierra entre mis pies que andaban hacia adelante, me senté en la costa y estaba cansada, había sonido de agua desplazandose y olor a peces.

viernes, 26 de febrero de 2010

el cursi inevitable de las veces en cuando

Querido Octavio
Tuve ganas de escribirte, pero no se muy bien para decirte qué.
En realidad, esta noche tuve frío y después llegaron las ganas de escribirte, como siempre en estas noches, y se me ocurrió que podía ir a buscarte, se me ocurrió que ibas a estar en el umbral, con el gesto de siempre, que es tan de siempre y tan un poco residual, pero me acostumbré así. Y pensé que iba a entrar a tu casa, y que iba a seguir oliendo a invierno, pero
no estabas
no, no fuí a tu casa pero yo sé que no estabas. No estabas acá tampoco y te juro que dije tu nombre muchas, muchas veces, pero nada.
Y me dió miedo
Que hiciera frío y no estuvieras para prender una vela, o prestarme tu gatito para que me abrigara los pies...
Supuse que ibas a volver pronto, que ibas a venir, todavia sonriendo, todavía lluvia, vos, pero no.
Entonces te digo todo esto, y para despedirme tuve que escribirte, pero siempre me voy a acordar de tu nombre, siempre, y creo que tus abrazos olían a pan, pero no lo se, a veces pienso que ya es un invento, a veces tambien siento miedo de eso, de que seas un invento enorme, de no saber qué fué del verdadero recuerdo de vos, pero me queda el frío, eso no me olvido Octavio, porque ahora hace tanto frío acá
y yo espero el día, y el sol, y quizá un mate. Para esperarte, para que vengas y te cebe, a tu ausencia, tan tu ausencia lúdica, tan tu ausencia horizontal, tan de estepa, tan verdadera, Octavio yo todavía te abrigo acá, para cuando tengas frío.
Y no tengo miedo entonces.

Tuya siempre.
Y un beso grande.

jueves, 25 de febrero de 2010

fuck off

Por que me es tan elocuente esta zona adentro? Donde está?
Quién es esta que escribe si no soy yo (Esta que piensa)?

Cuál es el circuito que recorre mi verdadera parte de mi para llegar a convencerme ahora de que esa es la verdadera parte de mi? Por qué aparece en este momento cuando todo es tan seco, tan aplastado, tan facil de transitar?

Quiero escaparme de esta sensación pelotuda de saber a cerca de mi condición de arte
porque no quiero que todo sea tan verdadero
no quiero volverme tanta verdad
y tan loca

supongo que tendré que dejar de leerte y ya. dejar los mates.

pensar que me importa evo morales o joaquin sabina

olvidarme de que hay un aire en la ventana o que hay silencio y es la tarde

ir a buscar trapitos al sol, para que no se sequen del todo.

ser tan igual a todos ustedes que la pasan bien emborrachandose o haciendo la revolución con sexo o con comunismo. ¿cómo se puede vivir así? ¿sintiéndose orgullosos de algo que hicieron otros?

tener anginas y ver peliculas por eso. Y no estar acá preguntando por qué no está más toda mi gente verdadera y loca

a donde se fueron
en que estarán pensando

estaran llorando
se habran muerto
a donde estarán.

yo quiero pensarlos en otras ciudades

borrachos, o tomando café

o haciendo verticales en una terraza

o tirados en un colchón, construyendo algo

como un plan para conquistar el mundo o un cadaver exquisito por lo menos



bueno, si, ponele. definitivamente el problema es leerte.